JOSÉ VALDIVIA, coronel retirado

 Compañero en el Frente Sandinista

 

Ingresé en el Frente Sandinista en 1970. Estuve cinco años en las montañas de Nicaragua.   Después me tocó ir a Honduras, estuve en México y en Venezuela y luego regresé a Costa   Rica, cuando se estaba preparando la ofensiva de octubre de 1977. A finales de ese año o a   comienzos del 78 llega un comunicado de Gaspar   expresando su decisión de unirse al Frente   Sandinista para luchar contra la dictadura de   Somoza. Gaspar ya había tenido problemas con   la Guardia Nacional, una institución creada por el Gobierno de los Estados Unidos que sirvió para combatir a Sandino. Son guardias que, a veces, hacen las funciones de policía, pero aquí   eran guardias, eran ejército y policías al mismo tiempo. En cada cabecera departamental había un comando con un comandante al frente, coronel o general, que se encargaba de mantener   el orden exterior. Cobraban impuestos, detenían   a los borrachos, a los ladrones y, al mismo   tiempo, les mandaban robar. Era un desastre.  

La ofensiva de octubre consistió en atacar   al mismo tiempo distintos lugares. Somoza se   sintió golpeado, había tenido un infarto anteriormente   y para nosotros fue un éxito gigantesco porque, a partir de octubre, el pueblo de Nicaragua, los jóvenes   nicaragüenses, comienzan a unirse al Frente Sur, al Frente Norte y al Frente Interno. Gaspar llegó a Costa Rica e inmediatamente se   integró en las columnas que nosotros teníamos en el Frente Sur, que   no era una tropa al estilo del ejército, sino grupos que estaban a lo   largo de la frontera. Gaspar contribuyó mucho en la preparación de   los jóvenes. El hecho de que un sacerdote se incorporara a un movimiento guerrillero era una cosa inusual en América Latina. Conocíamos los-  casos de Camilo Torres y de Domingo Lain, pero el de Gaspar en Nicaragua   fue diferente, porque el mundo había puesto sus ojos en   nuestro país debido a Somoza. 

A Gaspar García no me lo puedo imaginar como militar, no tengo   esa percepción. Él llegó al Frente Sandinista por convicciones morales. En una ocasión unos agentes de Somoza se infiltraron en la guerrilla. Hubo una discusión sobre si había que fusilarlos y Gaspar se   negó, dijo que él no podía participar en eso por principios. Gaspar era capaz de ir a un combate, pero no a un fusilamiento. Gaspar se reveló   contra Somoza por razones éticas, morales y, hasta podría decir,   que por razones religiosas, pero no era un buscapleitos. Claro que   Gaspar también era un hombre fogoso y en la guerrilla no hizo de cura, sino de militar con convicciones morales. Dio ejemplo de honestidad, de hombre honesto con sus principios.